El dejarse llevar y la felicidad

Darse un respiro, probar a «no hacer», a simplemente «estar» o incluso «ser», es el gran desafío en tiempos del llamado ocio activo. Atreverse a la inactividad, o al menos a una actividad no programada, y permitir que nos absorba por completo, que nos abra a una nueva perspectiva, se ha convertido acaso en la forma mas revolucionara de disfrutar. Toda una osadía ahora que el tiempo libre adopta el ritmo propio del ira-bajo y se impone planificarlo para obtener su máximo rendimiento

Adormecerse en una playa, enfrascarse en cualquier urea como un ruño que juega, tejer una larga conversación distendida, vagabundear. .. constituyen hoy autenticas terapias de reequilibho psíquico y físico. Y solo son posibles en el marco de un tiempo realmente «libre», liberado de afanes y de obligaciones, a menudo creadas por nosotros mismos, aunque respaldadas por una sociedad dispuesta a proponernos también cómo «consumir» un bien can preciado como nuestro tiempo.

DARSE UN RESPIRO Trascender el tiempo, en definitiva, concederse el lujo de no tenerlo en cuenta, despojarlo de la apariencia de calendario con el que lo hemos vestido, produce un placer que tiene también mucho de alivio. Porque se suele vivir el tiempo anticipándolo, ocupándolo de antemano con planes, compromisos y loque nos parecen ocasiones ineludibles de disfrute y enriquecimiento Y entre tanto se nos va, se nos escurre.

Resistir al desfile de tentaciones y estímulos que llaman continuamente a la puerta o que se atisban en el horizonte no es fácil: para un músculo acostumbrado a la acción, el ejercicio más difícil puede ser a veces el de relajarse.

El reto es conseguir parar, que el cuerpo y la mente pasen de ofrecer la resistencia de la inercia a interiorizar poco a poco que lo único que pide la ociosidad es ser consciente del milagro que se Uene alrededor, y nada más.

La felicidad de hacerse a un lado del camino, de abandonar por un tiempo toda forma de actividad, lleva a un bienestar que se diría pri -migenio. del que parecemos venir y al que sin duda necesitamos de vez en cuando regresar.

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