Consumir semillas germinadas es «comer vida de primera mano», lo que significa incorporar juventud, vigor y energía regeneradora a todas las células del cuerpo.
Comiendo alimentos vivos estamos más conectados a la vida en general, La germinación es la expresión más activa y fértij del gran potencial de creación de todo lo vivo. GerminaJo significa activo, productivo, útil, nutritivo. Cuando comemos semillas germinadas incorporamos todas estas energías a nuestro cuerpo y a nuestra vida.
Las semillas son alimentos que el ser humano no puede comer tal como los ofrece la madre naturaleza, pues crudas resultan indigestas.
En comparación con otros alimentos, los germinados son la máxima manifestación de lo vivo gracias a su fuerza de crecimiento; precisamente contienen hormonas de crecimiento, además de proteínas de gran valor biológico. Sus efectos desintoxicantes y reconstituyentes ayudan a que nuestro cuerpo se mantenga sano.
Como ya se ha señalado, son alimentos ricos en enzimas, vitaminas, minerales y oligoelemcnlos, presentados además en una combinación fácilmente asimilable. El enriquecimiento de las vitaminas y su multiplicación durante la germinación son ya casi legendarios. Los germinados fortalecen el sistema inmunitario y constituyen un excelente suplemento vitamínico para contrarrestar los efectos negativos de la vida actual: estrés, ruido, exceso de trabajo y los alimentos desnaturalizados.
Las semillas germinadas son un alimento predigerida. lo que supone una economía energética para el cuerpo, al exigir menos esfuerzo al aparato digestivo. Al ser alimentos frescos no se pierde la energía de sus sustancias activas, y debido al alto contenido en enzimas llegan a aprovecharse todas ellas, a diferencia de los alimentos desnaturalizados (energía «vacía») o de las carnes (ener-gia excesivamente costosa, entre otros inconvenientes). Los procesos industriales destruyen la vitalidad del alimento, que requerirá más energía para ser digerido y además «robará» sustancias orgánicas del propio cuerpo para poder asimilarlo.
Se trata pues del alimento más nutritivo y vital al mínimo precio. Es más barato que cualquier otro si calculamos la cantidad de energía y dinero gastado antes de que podamos comer un determinado alimento: productos químicos, maquinaría, transporte, empaquetado y publicidad, frigoríficos, personal, intermediarios... con todo, el precio más caro que pagamos es el progresivo empobrecimiento del suelo y el deterioro de nuestro planeta.
La germinación, por tanto, nos permite participar en el cuidado del planeta y sus recursos. Para quienes vivimos en la ciudad, nos sensibiliza ante los procesos vitales que se desarrollan en la naturaleza, los germinados nos dan, más que ninguna otra verdura, la seguridad de alimentarnos con un producto no adulterado. Se pueden sembrar y recoger, vigilar su ere-cimiento y calcular el día en que habrán alcanzado el máximo sabor y energía.
Gracias a su riqueza nutritiva, vitamínica y mineral, constituyen un alimento muy recomendable para los niños y las mujeres embarazadas. Adicionahnente, al tratarse de un alimento predigerido por los procesos enzi-uiátieos, resulla indicado para las personas no toleren las legumbres cocidas.
Los germinados contienen sustancias amargas y aceites volátiles que favorecen el metabolismo en general, estimulan las secreciones del páncreas, los procesos de eliminación y también regeneran la flora intestinal. Tienen propiedades depurativas y mineralizantes y forman parle de las dietas para el tratamiento de tumores malignos. Por su bajo contenido calórico están indicados para personas con exceso de peso y, por su condición de alimento integral, sacian durante más tiempo. Son de gran valor nutritivo y una fuente de energía real y eficaz para regenerar el organismo.