Desde un punto de vista químico, la germinación se produce gracias a las enzimas, sustancias químicas indispensables para la vida. Las enzimas convierten los nutrientes concentrados en aquellos que necesita una planta para su crecimiento. Los carbohidratos que contiene la semilla se transforma en azúcares simples por la acción de las enzimas. Las proteínas complejas se convierten en aminoácidos simples, mientras que las grasas se tornan ácidos grasos, siendo así componentes de fácil digestión, iodo el complejo vitamínico se reproduce en grandes cantidades durante la germinación;esto hace de las semillas una fuente excelente de vitaminas, minerales y oli-goelemeutos, de muy fácil asimilación por el cuerpo humano.
La germinación es un proceso extraordinario que libera las energías latentes del grano para hacer de él una planta capaz de crear más granos: toda planta muy joven es la germinación de una semilla. Durante los primeros días de explosión hacia el exterior una fuerza poderosa anima al grano a enraizarse en la tierra por un lado y, por otro, a brotar y elevarse hacia el espacio exterior en busca de luz y de anhídrido carbónico.